La ciencia y la arquitectura siguen buscando la vivienda del futuro, cómoda y ecológica. Y un equipo de investigadores de la Universidad de Zaragoza parecen haber dado con la solución. Su propuesta la denominan "Casa Pi", pero bien podría llamarse "la casa girasol", porque irá rotando siguiendo el movimiento del sol en el cielo para generar la máxima energía fotovoltaica posible.

Este ingenio inmobiliario ya tiene planos y maqueta. Ahora, el grupo de investigadores, dirigido por el profesor josé Antonio Turégano, trabaja para instalar un prototipo en la Universidad de Zaragoza, donde podrá ser utilizado como banco de pruebas para prácticas, para investigadores y para empresas.

Una de las peculiaridades de esta casa es que no tiene esquinas en su fachada porque es circular. Ha sido concebida como vivienda de tipo unifamilair, con dos plantas. Su superficie es de 50 metros cuadardos en la planta baja y de 70 en la planta superior, En la planta baja se localizan las estancias, con habitaciones, baño y salón cocinas. En el exterior, un pequeño jardín con dos lagos que contribuyen a la estética del conjunto pero que, en realidad, tienen una función decisiva en este diseño de casa del futuro: depurar todas las aguas residuales que salgan de los desagües de la vivienda. En esos lagos se tratarán las aguas con fitodepuración, un sistema que utiliza humedales artificiales donde se desarrollan ciertas plantas acuáticas.

Por su parte, la planta superior de la vivienda, dotada de grandes vanos, dedica la mitad de su espacio a instalaciones y a terraza cubierta con placas solares, capaces de atender todo el consumo energético de la vivienda. Sus ocupantes no tendrán que pagar recibos de luz ni de gas.

Este proyecto de casa del futuro lo presentarán próximamente, en la última fase de competición del certamen "Solar Decathlon 2012", que se celebrará en Madrid del 3 al 9 de septiembre. Durante esos días, la particular casa desarrollada por estos científicos de la Universidad de Zaragoza se "abrirá al público" mientras se desarrollan las diez pruebas que puntúan en este concurso y que valoran arquitectura, ingeniería y construcción, eficiencia energética, balance de energía eléctrica, condiciones de bienestar, funcionamiento de la casa, comunicación y sensibilización social, industrialización y viabilidad de mercado, innovación y sostenibilidad. Maqueta de la casa del futuro diseñada por un grupo de investigadores de la Universidad de Zaragoza