¿Recuerdas la habitación del pánico en la que se encerraba Jodie Foster con su hijita en la película homónima? Pues el propietario de semejante hogar sería un temerario desde la perspectiva del creador de la Safe House, una casa construida a las afueras de Varsovia que se convierte en un búnker de cemento inexpugnable con sólo pulsar un par de botones.

Se trata un trabajo de la firma de arquitectos KWK Promes para clientes “que quieren tener la máxima sensación de seguridad”, según reza su página web. Aunque más bien se podría hablar de paranoia apocalíptica, dadas las medidas de seguridad que incluye: al activar el “modo cerrado” los muros móviles se deslizan por sus canales y unos cierres metálicos contribuyen al efecto fortaleza final. Por si fuera poco, un muro inexpugnable rodea la casa.

Sin embargo, cuando el edificio está en “modo abierto” revela unos enormes ventanales que dejan entrar la luz natural a borbotones. Los 566 metros cuadrados (1.700 cúbicos) de la vivienda está decorada con un estilo funcional y minimalista. Para que no falte de nada a la mansión de los paranoicos una segunda estructura da cobijo a una piscina cubierta. Este edificio no tiene revestimiento blindado, tal vez porque los “diseñadores consideran que tal vez las hordas invasoras no tengan ganas de darse un chapuzón”, bromea Daily Mail.

Por motivos de seguridad, el gabinete de arquitectura no desvela cuánto tarda en transformarse la casa en un bunker inexpugnable. Tampoco dice nada sobre qué sucede si, una vez dentro, fallan los mecanismos y la casa se convierte en una tumba para sus propietarios, como le sucedió a la ambiciosa viuda del faraón en la pirámide de “Tierra de faraones”.





Pero la Casa Segura no es la única construcción de los arquitectos polacos para gente que, digamos, no quiere una vida social demasiado activa. KWK ha construido en Silesia una “casa oculta” bajo tierra, accesible a través de una rampa abatible que queda escondida en mitad de un prado.

Posibilidades de Apocalipsis inminente: 20%. Por mucho que nos protejamos de lo que tememos nada nos protege contra lo insospechado. Puede que el propietario de esta fortaleza muera atragantado por un hueso de pollo.