La pasión por las gigantescas estructuras flotantes sigue in crescendo. Si ayer se anunciaba la gigantesca plataforma móvil de extracción petrolífera de Shell, que desplaza una masa cinco veces superior a la de un portaaviones, hoy nos llega el faraónico proyecto de un equipo de arquitectos teutones, que propone un estadio flotante para atracar en la orilla de Qatar durante el futuro Mundial de Fútbol, en 2022.

Más allá del alarde ingenieril que supone construir semejante estructura, el estadio flotante presenta una gran ventaja respecto a los campos de fútbol “terrenales”: es móvil. Esto permitiría reutilizarlo en partidos de la FIFA una vez finalizado el campeonato, eso sí siempre en localizaciones costeras. El estadio flotante de Stadium Concept tendría unas dimensiones ligeramente inferiores al Queen Mary 2, el crucero más grande que surca los mares actualmente:

Para reducir la huella ecológica en los desplazamientos, el estadio flotante estaría equipado con una combinación de fuentes energéticas híbridas: solar, eólica y de las mareas. La velocidad del desplazamiento no debería ser una cuestión crítica, teniendo en cuenta que transcurren cuatro años entre dos Mundiales. Como dice con indisimulado entusiasmo la página eVolo “la utilización a largo plazo y su sostenibilidad (…) pueden marcar el futuro de la arquitectura deportiva en el siglo XXI”. Posibilidades de construcción: 15%. Así, a bote pronto, se nos ocurren decenas de posibilidades que añadir a la lista “cosas que podrían salir mal”, incluyendo el secuestro del estadio por parte de los piratas somalíes cuando cruzara el Cuerno de África camino del próximo Mundial.

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