La desertización y la contaminación de las aguas está acosando a muchos países. España, junto con Grecia, Italia, Portugal y Chipre, tiene cada vez un mayor estrés hídrico, una situación en la que el agua empieza a ser un bien escaso al ser mayor la demanda que la cantidad disponible.

A mediados de la década del 2030 necesitaremos el equivalente a dos planetas para mantener nuestro húmedo estilo de vida. Ahora es el momento de limitar nuestro consumo de agua, no cuando ya no sea posible la vuelta atrás.

Los limitadores existen para el ruido, para la velocidad y hasta para lo que podemos gastar con la tarjeta de crédito. Y aunque también existen limitadores de caudal para los grifos, para ahorrar agua no basta con instalarlos, con reducir el tiempo bajo la ducha o cerrar el grifo mientras nos cepillamos los dientes.

Hace falta un rediseño total del concepto de grifo, que nos enseñe, casi que nos obligue, a lavarnos más eficientemente con menos agua. Es lo que proponen los diseñadores coreanos Yonggu Do, Dohyung Kim & Sewon Oh con su grifo 1limit, un grifo con bonito diseño de tubo de ensayo que a buen seguro puede mostrar el camino a seguir para el ahorro eficiente.

El tubo de vidrio tiene exactamente un litro de agua de capacidad, suficiente para un lavado de manos rápido y conciso. Una vez que se ha vaciado el tubo, usted tiene que volver a abrir el grifo hasta que el litro siguiente llena otra vez tubo. Un proceso de racionamiento engorroso pero efectivo, que bien podría acostumbrar a las personas hacia el lado de la conservación hídrica. Y es que los datos son evidentes: si abres el grifo durante 30 segundos, usas 6 litros de agua. Con 1limit también puedes tenerlo abierto 30 segundos, pero sólo saldrá 1 litro, suficiente para la higiene rápida y, lo más importante, para obligar a pensar si compensa la espera por otro litro de agua extra.

Desde luego, el concepto no está exento de inconvenientes: fragilidad del tubo, la presión de salida del chorro, como discernir entre agua fría, caliente y templada….Sin embargo debe quedar la idea; y es que como no limitemos el líquido que mana de nuestros grifos, la tierra dejará de darnos el agua que necesitamos muy pronto. Y todos los veremos, que 2030 está a la vuelta de la esquina.