El ecologismo de la Isla Innovación inquieta a las empresas de energías. El documento ambiental que el equipo de Norman Foster está tramitando excluye el consumo de los combustibles fósiles en este nuevo entorno urbano, basado en un modelo de desarrollo más sostenible y diseñado para preservar el medio ambiente. Gas Asturias se ha apresurado ya a presentar las primeras alegaciones al proyecto, en las que solicita que se permita la utilización del carburante que la empresa comercializa.

El documento ambiental de la Isla de la Innovación, que ya está en fase de procedimiento, “dice no al uso de los combustibles fósiles”, de forma taxativa, en uno de sus apartados. Esta normativa deja fuera la utilización del gas, pero también de los carburantes habituales con los que funcionan los coches como las gasolinas y los gasóleos. De tal manera que se fomenta sobre todo el transporte público y se da preferencia a los vehículos eléctricos y las bicicletas.

Foster ha pronosticado que el cambio climático y el adiós a la era del petróleo “impondrán un nuevo modelo de ciudad liberada del automóvil”, en el que los ciudadanos tendrán que optar por otras formas de movilidad.

Espacios para el peatón En Avilés Norman Foster apuesta también por una isla ecológica y sostenible; un nuevo espacio urbano en el que los peatones y los ciclistas reinarán en la cadena del transporte. El proyecto que está ahora en pleno desarrollo administrativo, abanderado por el arquitecto británico, “plantea una pirámide de movilidad en la que la parte más importante es el peatón; el siguiente, el ciclista y después el transporte público”.

En este nuevo entorno no tienen cabida los combustibles fósiles, es decir, aquellos que se han formado a partir de las plantas y otros organismos vivos que existieron en tiempos remotos en la Tierra. El carbón en todas sus variedades, el petróleo y el gas natural son formas distintas de presentarse estos productos.

Esta es la filosofía aplicada por el equipo de Foster para la Isla de la Innovación, es la que el arquitecto ha expuesto en diversos foros para hablar de otros proyectos similares, sensibles al peatón y contrarios al uso de energías de combustible fósil en los edificios, como es el caso del gas.



Una ciudad verde La arquitectura sustentable, también denominada arquitectura sostenible, arquitectura verde, eco-arquitectura y arquitectura ambientalmente consciente, es un modo de concebir el diseño arquitectónico de manera sostenible, buscando aprovechar los recursos naturales de tal modo que minimicen el impacto ambiental de los edificios sobre el medio ambiente y sus habitantes.

“Estamos viviendo un cambio de época”, destaca el arquitecto. “Todo apunta a que en el futuro habrá que buscar alternativas al automóvil” y que ello influirá en el urbanismo y el diseño de la vivienda. “Sólo podemos lograr este objetivo con una ciudad que genere su propia electricidad y su agua potable, independiente de los combustibles fósiles”, añade.

Todas estas proyecciones de futuro para las ciudades están contempladas ya en el plan de la Isla de la Innovación, que se encuentra actualmente en fase de redacción del plan especial, y su aprobación está prevista para el próximo otoño. El objetivo del proyecto es aprovechar un terreno industrial como los antiguos suelos de Ensidesa en la margen derecha de la ría, para convertirlos en un espacio innovador, creativo y sobre todo sostenible a largo plazo para crear un nuevo estándar de ciudad.

Foster tiene también en marcha la Biometrópolis de México, que proyecta igualmente una ciudad verde y sostenible. Otro proyecto semejante es la ciudad ecológica de Masdar, en el Golfo Pérsico, en la que no circularán automóviles. La propuesta de Avilés no será tan rotunda ni agresiva, pero relegará el vehículo particular al último puesto de la escala del transporte.

Este nuevo concepto urbano empieza a inquietar a algunas empresas como Gas Natural. El cambio del modelo energético ha empezado ya la cuenta atrás y las alternativas que ofrecen las energías renovables comienzan a imponerse en las ciudades. Ahora, la evolución del patrón energético ha de enfrentarse también a las presiones de las grandes compañías.