Der Spiegel informa de que, Egipto y Arabia Saudita firmaron un convenio sobre la construcción de un puente a través del Mar Rojo.

El puente, de una longitud de 32 kilómetros unirá los dos países, reduciendo 22 minutos el tiempo del paso de un país a otro. Lo más probable es que el puente sea construido en los cabos de la península de Sinaí, no lejos del balneario egipcio de Sharm el-Sheij.

Arabia Saudita ha promovido por muchos años el proyecto de construcción del puente. Este salió de su punto muerto solo tras la renuncia de Hosni Moubarak, quien se oponía contra esa construcción señera.

No es tiempo de estabilidad geopolítica en Egipto. Y por eso sorprende aún más el reciente visto bueno que podría haberse dado en El Cairo a los planes de un gigantesco puente a través del Mar Rojo, que proporcionaría el primer enlace directo por carretera entre los árabes del norte de África y el Medio Oriente.

Funcionarios del Ministerio egipcio de Transporte han confirmado al diario alemán Der Spiegel que el proyecto, en discusión desde 1988, ha sido finalmente aprobado. El primer ministro egipcio Essam Sharaf presuntamente habría puesto al general Abdul Aziz, el presidente de la Asociación de Carreteras árabe, a cargo de supervisar la ejecución de la obra.



Para los árabes esta mega-construcción sería todo un triunfo, ya que por primera vez desde 1948, cuando se fundó el moderno Estado de Israel, los estados del norte de África tendrían un vínculo directo por carretera y tren con los estados árabes en el Medio Oriente sin tener que cruzar el territorio hebreo.

Esta conexión también reduciría la dependencia de las peligrosas travesías en ferry por el Mar Rojo y los puertos árabes del Mediterráneo, sobre todo después de la muerte en febrero del 2006 de alrededor de 1.000 personas, tras el hundimiento de un barco que trasladaba a pasajeros de Arabia Saudí a Egipto.



El puente atravesaría El Golfo de Aqaba y tendrá finalmente una longitud de 32 km. Cruzará por el Estrecho de Tirán desde Ras Nasrani, cerca del balneario egipcio de Sharm el-Sheikh, hasta llegar a Ras Shaikh Hamid, en el noroeste de Arabia Saudí. En realidad implicaría la construcción de dos puentes para cruzar el estrecho haciendo escala en la Isla de Tirán, aunque no se conocen todavía los detalles constructivos.

Los planificadores egipcios creen que los peajes que pagarán los millones de peregrinos musulmanes en su camino a los lugares santos de Arabia Saudí podría compensar los cerca de 3.600 millones de € que se espera que cueste su construcción. La gran mayoría de estos peregrinos, que al menos una vez en la vida han de visitar la ciudad santa de La Meca, suele atravesar las aguas del Mar Rojo en ferry, aunque los que se lo pueden permitir prefieren hacerlo en avión.

Aunque el inicio de las obras del mega-puente ya fue anunciado en mayo de 2007, hace cinco años el entonces presidente egipcio Hosni Mubarak congeló repentinamente el proyecto poco antes de la primera piedra, en respuesta a las preocupaciones de seguridad expresadas por los vecinos de Israel.



Un portavoz del gobierno de Arabia Saudí habría llegado a declarar: “No vamos a permitir que nadie nos desaliente ahora de nuestros planes de construcción. El Estrecho de Tirán se encuentra en aguas internacionales…” Esta zona del Mar Rojo es muy importante para Israel y Jordania, ya que les facilita el acceso al Océano Índico.

Según diplomáticos occidentales consultados por el diario alemán, el anuncio puede verse como una respuesta programada estratégicamente para reforzar el débil gobierno que actualmente pende de hilos en Egipto.

Incluso, de acuerdo con fuentes egipcias, todo podría tratarse de un enorme bote de humo: “hay otras prioridades más importantes para el país, bajo las circunstancias actuales; y dicho proyecto requiere un acuerdo en el principio de demarcación de la frontera marítima entre los países en esa región, algo demasiado complejo”.