The World, el famoso archipiélago artificial ubicado cerca a la costa de Dubái, fue diseñado para ser la envidia del mundo, gracias a las 300 islas dispuestas en posición mapamundi donde los famosos se podrían comprar no sólo una ínsula; también un país. Terminadas en 2008, se utilizaron 320 millones de metros cúbicos de arena y 37 millones de toneladas de roca de escollera, para una protección alrededor de 27 kilómetros de longitud.

Siete años después de que el consorcio de inversión Dubai World empezara a dragar los fondos marinos para depositar la arena en este megalómano proyecto, paradójicamente la única isla que luce habitada es la de Groenlandia, lo que da un baremo de lo congelado que se ha quedado este inmenso sueño, uno de los mayores de la historia de la ingeniería.

Efectivamente, El Mundo se hunde. Financieramente, pero también físicamente, como muestra esta foto tomada el pasado 13 de enero de 2010 por uno de los integrantes de la tripulación número 22 de la Estación Espacial, con una cámara digital Nikon D2Xs.

Lo difuminado de las líneas del mapa (que ya ni parece mapa) muestra que, efectivamente, el calentamiento global y la elevación del nivel de los océanos están erosionado ya no sólo el proyecto, sino también su vista desde la Estación Internacional. El Mundo tiene toda la pinta de acabar, indefectiblemente, cubierto bajo las aguas del Golfo Pérsico.

on semejante casa sobre plano, una amalgama inconexa de manchurrones de arena, los compradores como Angelina Jolie o Brad Pitt (que querían regalarle Etiopía a alguno de sus hijos, el más moreno quizá) se han desentendido del asunto, aunque Dubai World asegure que tiene el 70% del archipiélago vendido desde hace años. Pero la única casa que se eleva es la del portero, que debe ser danés. También se eleva una cruz que sujeta un cartel de “Se Vende” en Irlanda, la parcela que compró el inversor John O’Dolan en 2007 por 38 millones de €; John O’Dolan se suicidó a principios de este año aventurando que, como la canción de REM, sería el fin del mundo tal y como se lo vendieron.

Otro empresario que compró Gran Bretaña por casi 50 millones de €, Safi Qurashi, cumple siete años de cárcel en Dubai después de ser acusado de usar cheques sin fondos.

Mientras tanto, un portavoz de Nakheel, la promotora que se encarga de la comercialización de las islas, asegura que no hay de por qué preocuparse. “En nuestros monitoreos periódicos de los últimos tres años no se observó ninguna erosión importante que requiera de alimentación de arena”, afirmaron en un comunicado.

Pero si uno se sube ya no a la ISS, basta con al tejado del Burj Dubai (el edificio más alto del mundo), la realidad es bien distinta, como afirma otro agente con más escrúpulos de cara a los posibles compradores que no han salido nadando. “El Mundo ha sido cancelado. Ni siquiera se parecen al Mundo. Básicamente hay una isla que se mantiene porque se dice que es propiedad del Jeque de Dubai; el resto sólo es un montón de lodo”.