El hidrógeno se está convirtiendo en un combustible ecológico cada vez más popular, ya que sus emisiones sólo están compuestas de vapor de agua y calor. El inconveniente ha sido siempre la necesidad de una cantidad considerable de energía para conseguir este combustible de hidrógeno, mediante electrólisis a partir del agua.

Para que el proceso sea rentable surge de la tierra Hydra, una enorme torre que investiga la posibilidad de crear una mega-central eléctrica utilizando los rayos y relámpagos como fuente de energía para generar hidrógeno de forma masiva.

Al igual que la orina podría dentro de poco ser la fuente de energía personal para el hombre del futuro, a más grandes niveles también se podría descomponer el hidrógeno y el oxígeno del agua para abastecer a miles de personas. Y esa fenomenal energía sólo podría salir de un sitio; del cielo.

Hydra utilizaría su sinuoso exoesqueleto fabricado de grafeno, ese material hecho con átomos de carbono que es 200 veces más fuerte que el acero (y que posee una inmejorable conductividad del calor y electricidad) para absorber energía directamente desde las nubes.

Como un mega-pararrayos futurista, la aguja de piel súper conductora captaría la energía de los relámpagos y, sin fundirse en el intento, la trasladaría a una matriz de baterías y supercondesadores en la base de la torre. Esta energía se utilizaría para dividir el agua en hidrógeno mediante potente electrólisis.

El edificio actuaría por su diseño como una “jaula de Faraday”, un recinto cerrado formado por un enrejado de mallas apretadas que impide en el interior la influencia de los campos eléctricos exteriores, por lo que los investigadores y el personal podrían trabajar en los distintos niveles.



Un sólo rayo transporta una carga de electrones en menos de un segundo equivalente a 100 millones de lámparas incandescentes ordinarias, con una media aproximada por rayo de 20GW de potencia. La potencia nuclear actualmente existente en el mundo gira en torno a los 375 GW, así que con captar unas docenas de rayos al día se podría alimentar a la Tierra sin problemas.

Pero no es tan fácil. El problema principal es que nadie sabe donde va a a caer un rayo o como canalizar su energía sin pérdidas. Por eso esta torre sólo tendría sentido en lugares donde las tormentas eléctricas fueran casi una constante.

Según los diseñadores de la Hydra, Milos Vlastic, Vuk Djordjevic, Ana Lazovic, Milica Stankovic, la estructura se podría instalar sólo en lugares muy precisos del globo, como algunas zonas de Singapur, la Florida Central, Kifuka en la República Democrática del Congo (donde caen 158 rayos por km cuadrado de media al año) y Venezuela.



Allí, en el norte del país sudamericano, se produce el llamado “relámpago del Catatumbo”, justo en la desembocadura del río Catatumbo, un lugar donde la forma de las montañas encauzan el viento, la temperatura y la humedad de tal manera que se produce una tormenta eléctrica casi continua, alrededor de 150 noches por año y a un promedio de cinco rayos por minuto. Los diseñadores serbios piensan que allí estaría su lugar ideal.

La forma de la torre y su torsión se inspiraron en la hydra, uno de los microorganismos de agua dulce más simples, que con su cuerpo tubular y sus tentáculos se anclan a las superficies para chupar vida. Aunque bien podría casar también con el animal mitológico multicabeza que todos conocemos.



El proyecto también incluye un centro de investigación, zonas de viviendas y amplias áreas de recreo para los científicos y sus familias, que podrán disfrutar de ellas en los momentos de descanso. Siempre que no se olviden de ponerse los zapatos de suela aislante antes de salir, claro.

Posibilidades de alzarse resplandeciente: 1% ¿Gigantesca torre de grafeno para captar los rayos? Están locos estos serbios. Aunque….¿se imaginan lo que disfrutaría Chavez con su baluarte controlando la energía de la Tierra gracias a su relámpago del Catatumbo? Igualito que el Jovencito Frankenstein, no más.